Romanos 13:14 · RV1909
Mas vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en sus deseos.
Gálatas 5:17 · RV1909
Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisiereis.
Salmo 119:36–37 · RV1909
Inclina mi corazón á tus testimonios, y no á la avaricia.
Génesis 3:6 · RV1909
Y vió la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable á los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dió también á su marido, el cual comió así como ella.
Proverbios 27:20 · RV1909
El sepulcro y la perdición nunca se hartan: así los ojos del hombre nunca están satisfechos.
Efesios 2:3 · RV1909
Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.
1 Pedro 2:11 · RV1909
Amados, yo os ruego como á extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,
2 Pedro 2:10 · RV1909
Y principalmente á aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia é inmundicia, y desprecian la potestad; atrevidos, contumaces, que no temen decir mal de las potestades superiores:
Santiago 3:15 · RV1909
Que esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica.
1 Pedro 4:2–3 · RV1909
Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no á las concupiscencias de los hombres, sino á la voluntad de Dios.
Salmo 78:18 · RV1909
Pues tentaron á Dios en su corazón, pidiendo comida á su gusto.
Josué 7:21 · RV1909
Que vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un changote de oro de peso de cincuenta siclos; lo cual codicié, y tomé: y he aquí que está escondido debajo de tierra en el medio…
Tito 2:12 · RV1909
Enseñándonos que, renunciando á la impiedad y á los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente,
2 Pedro 2:18 · RV1909
Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, ceban con las concupiscencias de la carne en disoluciones á los que verdaderamente habían huído de los que conversan en error;