1 Juan 2:15–17 · RV1909
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
Gálatas 5:24 · RV1909
Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias.
1 Pedro 4:2 · RV1909
Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no á las concupiscencias de los hombres, sino á la voluntad de Dios.
Hebreos 11:13 · RV1909
Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.
Romanos 8:13 · RV1909
Porque si viviereis conforme á la carne, moriréis; mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis.
1 Crónicas 29:15 · RV1909
Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días cual sombra sobre la tierra, y no dan espera.
Santiago 4:1 · RV1909
¿DE dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros?
Romanos 12:1 · RV1909
ASÍ que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto.
2 Timoteo 2:22 · RV1909
Huye también los deseos juveniles; y sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de puro corazón.
Romanos 13:13–14 · RV1909
Andemos como de día, honestamente: no en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pedencias y envidia:
2 Corintios 7:1 · RV1909
ASÍ que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios.
Gálatas 5:16–21 · RV1909
Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne.
Efesios 4:1 · RV1909
YO pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados;
Salmo 39:12 · RV1909
Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles á mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres.