1 Juan 2:16 · RV1909
Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo.
Santiago 1:14–15 · RV1909
Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado.
1 Timoteo 2:14 · RV1909
Y Adam no fué engañado, sino la mujer, siendo seducida, vino á ser envuelta en transgresión:
2 Samuel 11:2 · RV1909
Y acaeció que levantándose David de su cama á la hora de la tarde, paseábase por el terrado de la casa real, cuando vió desde el terrado una mujer que se estaba lavando, la cual era muy hermosa.
Josué 7:21 · RV1909
Que vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un changote de oro de peso de cincuenta siclos; lo cual codicié, y tomé: y he aquí que está escondido debajo de tierra en el medio…
Romanos 5:12–19 · RV1909
De consiguiente, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó á todos los hombres, pues que todos pecaron.
Génesis 6:2 · RV1909
Viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomáronse mujeres, escogiendo entre todas.
Ezequiel 24:16 · RV1909
Hijo del hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deseo de tus ojos: no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas.
Ezequiel 24:25 · RV1909
Y tú, hijo del hombre, el día que yo quitaré de ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deseo de sus ojos, y el cuidado de sus almas, sus hijos y sus hijas,
Oseas 6:7 · RV1909
Mas ellos, cual Adam, traspasaron el pacto: allí prevaricaron contra mí.
Génesis 3:12 · RV1909
Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dió del árbol, y yo comí.
Génesis 3:17 · RV1909
Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste á la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida;
Ezequiel 24:21 · RV1909
Di á la casa de Israel: Así ha dicho el Señor Dios: He aquí yo profano mi santuario, la gloria de vuestra fortaleza, el deseo de vuestros ojos, y el regalo de vuestra alma: vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis,…
Génesis 39:7 · RV1909
Y aconteció después de esto, que la mujer de su señor puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo.