Jeremías 1:8 · RV1909
No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte, dice Jehová.
Isaías 51:12 · RV1909
Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado?
1 Pedro 3:14 · RV1909
Mas también si alguna cosa padecéis por hacer bien, sois bienaventurados. Por tanto, no temáis por el temor de ellos, ni seáis turbados;
2 Timoteo 1:7 · RV1909
Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.
San Lucas 10:19 · RV1909
He aquí os doy potestad de hollar sobre las serpientes y sobre los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
San Mateo 10:28 · RV1909
Y no temáis á los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
Miqueas 7:4 · RV1909
El mejor de ellos es como el cambrón; el más recto, como zarzal: el día de tus atalayas, tu visitación, viene; ahora será su confusión.
Jeremías 1:17 · RV1909
Tú pues, ciñe tus lomos, y te levantarás, y les hablarás todo lo que te mandaré: no temas delante de ellos, porque no te haga yo quebrantar delante de ellos.
Ezequiel 3:8–9 · RV1909
He aquí he hecho yo tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra su frente.
Miqueas 3:8 · RV1909
Yo empero estoy lleno de fuerza del espíritu de Jehová, y de juicio, y de fortaleza, para denunciar á Jacob su rebelión, y á Israel su pecado.
Jeremías 18:18 · RV1909
Y dijeron: Venid, y tracemos maquinaciones contra Jeremías; porque la ley no faltará del sacerdote, ni consejo del sabio, ni palabra del profeta. Venid é hirámoslo de lengua, y no miremos á todas sus palabras.
Proverbios 30:13–14 · RV1909
Hay generación cuyos ojos son altivos, y cuyos párpados son alzados.
Isaías 9:18 · RV1909
Porque la maldad se encendió como fuego, cardos y espinas devorará; y encenderáse en lo espeso de la breña, y serán alzados como humo.
2 Samuel 23:6–7 · RV1909
Mas los de Belial serán todos ellos como espinas arrancadas, las cuales nadie toma con la mano;