Isaías 58:1 · RV1909
CLAMA á voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia á mi pueblo su rebelión, y á la casa de Jacob su pecado.
1 Corintios 2:12–13 · RV1909
Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado;
1 Corintios 2:4 · RV1909
Y ni mi palabra ni mi predicación fué con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de poder;
Isaías 11:2–3 · RV1909
Y reposará sobre él el espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.
Ezequiel 43:10 · RV1909
Tú, hijo del hombre, muestra á la casa de Israel esta casa, y avergüéncense de sus pecados, y midan la traza de ella.
Hechos 7:54–57 · RV1909
Y oyendo estas cosas, regañaban de sus corazones, y crujían los dientes contra él.
Hechos 4:8–12 · RV1909
Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel:
Job 32:18 · RV1909
Porque lleno estoy de palabras, y el espíritu de mi vientre me constriñe.
Jeremías 15:19–21 · RV1909
Por tanto así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te repondré, y delante de mí estarás; y si sacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos á ti, y tú no te conviertas á ellos.
Ezequiel 16:2 · RV1909
Hijo del hombre, notifica á Jerusalem sus abominaciones,
Hechos 18:9–11 · RV1909
Entonces el Señor dijo de noche en visión á Pablo: No temas, sino habla, y no calles:
Jeremías 1:18 · RV1909
Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortalecida, y como columna de hierro, y como muro de bronce sobre toda la tierra, á los reyes de Judá, á sus príncipes, á sus sacerdotes, y al pueblo de la tier…
Ezequiel 3:14 · RV1909
Levantóme pues el espíritu, y me tomó; y fuí en amargura, en la indignación de mi espíritu: mas la mano de Jehová era fuerte sobre mí.
Hechos 7:51–52 · RV1909
Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros.