Jeremías 1:7–8 · RV1909
Y díjome Jehová: No digas, soy niño; porque á todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que te mandaré.
1 Reyes 18:46 · RV1909
Y la mano de Jehová fué sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y vino corriendo delante de Achâb hasta llegar á Jezreel.
San Lucas 12:35 · RV1909
Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras antorchas encendidas;
1 Pedro 1:13 · RV1909
Por lo cual, teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos, con templanza, esperad perfectamente en la gracia que os es presentada cuando Jesucristo os es manifestado:
Ezequiel 3:14–18 · RV1909
Levantóme pues el espíritu, y me tomó; y fuí en amargura, en la indignación de mi espíritu: mas la mano de Jehová era fuerte sobre mí.
Éxodo 7:2 · RV1909
Tú dirás todas las cosas que yo te mandaré, y Aarón tu hermano hablará á Faraón, para que deje ir de su tierra á los hijos de Israel.
Jeremías 23:28 · RV1909
El profeta con quien fuere sueño, cuente sueño; y el con quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová.
Job 38:3 · RV1909
Ahora ciñe como varón tus lomos; yo te preguntaré, y hazme saber tú.
Ezequiel 3:10–11 · RV1909
Y díjome: Hijo del hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos.
Hechos 20:27 · RV1909
Porque no he rehuído de anunciaros todo el consejo de Dios.
Hechos 20:20 · RV1909
Cómo nada que fuese útil he rehuído de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,
Éxodo 3:12 · RV1909
Y él le respondió: Ve, porque yo seré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: luego que hubieres sacado este pueblo de Egipto, serviréis á Dios sobre este monte.
Ezequiel 33:6–8 · RV1909
Pero si el atalaya viere venir la espada, y no tocare la corneta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, tomare de él alguno; él por causa de su pecado fué tomado, mas demandaré su sangre de mano del atalay…
1 Corintios 9:16 · RV1909
Pues bien que anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!