Salmo 116:3 · RV1909
Rodeáronme los dolores de la muerte, me encontraron las angustias del sepulcro: angustia y dolor había yo hallado.
Marcos 14:33–34 · RV1909
Y toma consigo á Pedro y á Jacobo y á Juan, y comenzó á atemorizarse, y á angustiarse.
2 Corintios 1:8–10 · RV1909
Porque hermanos, no queremos que ignoréis de nuestra tribulación que nos fué hecha en Asia; que sobremanera fuimos cargados sobre nuestras fuerzas de tal manera que estuviésemos en duda de la vida.
Salmo 18:4–5 · RV1909
Cercáronme dolores de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron.
Hebreos 5:7 · RV1909
El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo.
Salmo 102:3–5 · RV1909
Porque mis días se han consumido como humo; y mis huesos cual tizón están quemados.
Isaías 38:10–13 · RV1909
Yo dije: En el medio de mis días iré á las puertas del sepulcro: privado soy del resto de mis años.
San Mateo 26:37–38 · RV1909
Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse y á angustiarse en gran manera.
Salmo 6:3 · RV1909
Mi alma asimismo está muy conturbada: y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
Salmo 88:3 · RV1909
Porque mi alma está harta de males, y mi vida cercana al sepulcro.
Salmo 69:20 · RV1909
La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: y consoladores, y ninguno hallé.
Juan 12:27 · RV1909
Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora. Mas por esto he venido en esta hora.
San Mateo 26:38 · RV1909
Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
Marcos 14:34 · RV1909
Y les dice: Está muy triste mi alma, hasta la muerte: esperad aquí y velad.