Isaías 63:5 · RV1909
Y miré y no había quien ayudara, y maravilléme que no hubiera quien sustentase: y salvóme mi brazo, y sostúvome mi ira.
Job 16:2 · RV1909
Muchas veces he oído cosas como estas: consoladores molestos sois todos vosotros.
Salmo 142:4 · RV1909
Miraba á la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida.
Marcos 14:50 · RV1909
Entonces dejándole todos sus discípulos, huyeron.
San Mateo 26:56 · RV1909
Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole.
Juan 16:32 · RV1909
He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
2 Timoteo 4:16–17 · RV1909
En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos: no les sea imputado.
Juan 12:27 · RV1909
Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora. Mas por esto he venido en esta hora.
Salmo 42:10 · RV1909
Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
Hebreos 11:36 · RV1909
Otros experimentaron vituperios y azotes; y á más de esto prisiones y cárceles;
Job 19:21–22 · RV1909
Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; porque la mano de Dios me ha tocado.
San Mateo 26:37–38 · RV1909
Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse y á angustiarse en gran manera.
Marcos 14:37 · RV1909
Y vino y los halló durmiendo; y dice á Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora?
Salmo 42:6 · RV1909
Dios mío, mi alma está en mí abatida: acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar.