1 Juan 3:9 · RV1909
Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
Colosenses 3:3 · RV1909
Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
1 Pedro 2:24 · RV1909
El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados.
Romanos 7:4 · RV1909
Así también vosotros, hermanos míos, estáis muertos á la ley por el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, á saber, del que resucitó de los muertos, á fin de que fructifiquemos á Dios.
Gálatas 2:19 · RV1909
Porque yo por la ley soy muerto á la ley, para vivir á Dios.
Romanos 7:6 · RV1909
Mas ahora estamos libres de la ley, habiendo muerto á aquella en la cual estábamos detenidos, para que sirvamos en novedad de espíritu, y no en vejez de letra.
1 Pedro 1:14 · RV1909
Como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;
1 Pedro 4:1–3 · RV1909
PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado;
Colosenses 2:20 · RV1909
Pues si sois muertos con Cristo cuanto á los rudimentos del mundo, ¿por qué como si vivieseis al mundo, os sometéis á ordenanzas,
2 Corintios 5:14–17 · RV1909
Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: Que si uno murió por todos, luego todos son muertos;
Salmo 119:104 · RV1909
De tus mandamientos he adquirido inteligencia: por tanto he aborrecido todo camino de mentira.
Gálatas 6:14 · RV1909
Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado á mí, y yo al mundo.
Génesis 39:9 · RV1909
No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino á ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?
Romanos 5:11 · RV1909
Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliación.