Colosenses 2:8 · RV1909
Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos del mundo, y no según Cristo:
Gálatas 4:3 · RV1909
Así también nosotros, cuando éramos niños, éramos siervos bajo los rudimentos del mundo.
Colosenses 2:16 · RV1909
Por tanto, nadie os juzgue en comida, ó en bebida, ó en parte de día de fiesta, ó de nueva luna, ó de sábados:
Colosenses 2:14 · RV1909
Rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz;
Romanos 7:4–6 · RV1909
Así también vosotros, hermanos míos, estáis muertos á la ley por el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, á saber, del que resucitó de los muertos, á fin de que fructifiquemos á Dios.
1 Juan 5:19 · RV1909
Sabemos que somos de Dios, y todo el mundo está puesto en maldad.
Hebreos 13:9 · RV1909
No seáis llevados de acá para allá por doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón en la gracia, no en viandas, que nunca aprovecharon á los que anduvieron en ellas.
Gálatas 4:9–12 · RV1909
Mas ahora, habiendo conocido á Dios, ó más bien, siendo conocidos de Dios, ¿cómo os volvéis de nuevo á los flacos y pobres rudimentos, en los cuales queréis volver á servir?
1 Pedro 4:1–3 · RV1909
PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado;
Gálatas 2:19–20 · RV1909
Porque yo por la ley soy muerto á la ley, para vivir á Dios.
2 Corintios 10:3 · RV1909
Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne,
Juan 17:14–16 · RV1909
Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santiago 4:4 · RV1909
Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
Efesios 2:15 · RV1909
Dirimiendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos en orden á ritos, para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz,