Juan 1:20 · RV1909
Y confesó, y no negó; mas declaró: No soy yo el Cristo.
Juan 1:23 · RV1909
Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta.
San Mateo 3:11–12 · RV1909
Yo á la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego.
San Lucas 1:16–17 · RV1909
Y á muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor Dios de ellos.
Malaquías 3:1 · RV1909
HE aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí: y luego vendrá á su templo el Señor á quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, á quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de l…
Juan 1:25 · RV1909
Y preguntáronle, y dijéronle: ¿Por qué pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?
Marcos 1:2–3 · RV1909
Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío á mi mensajero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de ti.
San Lucas 1:76 · RV1909
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos;
San Mateo 3:3 · RV1909
Porque éste es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz de uno que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, enderezad sus veredas.
Malaquías 4:4–5 · RV1909
Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.
San Lucas 3:4–6 · RV1909
Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, haced derechas sus sendas.
Juan 1:27 · RV1909
Este es el que ha de venir tras mí, el cual es antes de mí: del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato.
Malaquías 4:5 · RV1909
He aquí, yo os envío á Elías el profeta, antes que venga el día de Jehová grande y terrible.
San Mateo 3:12 · RV1909
Su aventador en su mano está, y aventará su era: y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.