1 Tesalonicenses 2:3

Porque nuestra exhortación no fué de error, ni de inmundicia, ni por engaño;

Reina Valera 1909
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Pues lo que hablamos no es engaño, ni es algo inútil, y tampoco un fraude.

En contexto

2Pues aun habiendo padecido antes, y sido afrentados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en Dios nuestro para anunciaros el evangelio de Dios con gran combate.

4Sino según fuimos aprobados de Dios para que se nos encargase el evangelio, así hablamos; no como los que agradan á los hombres, sino á Dios, el cual prueba nuestros corazones.

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