Jeremías 22:21 · RV1909
Hete hablado en tus prosperidades; mas dijiste: No oiré. Este fué tu camino desde tu juventud, que nunca oiste mi voz.
Jeremías 5:3 · RV1909
Oh Jehová, ¿no miran tus ojos á la verdad? Azotástelos, y no les dolió; consumístelos, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron tornarse.
Jeremías 7:23–28 · RV1909
Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré á vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mandare, para que os vaya bien.
Salmo 73:28 · RV1909
Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.
Salmo 78:22 · RV1909
Por cuanto no habían creído á Dios, ni habían confiado en su salud:
Jeremías 2:30 · RV1909
Por demás he azotado vuestros hijos; no han recibido corrección. Cuchillo devoró vuestros profetas como león destrozador.
Salmo 50:17 · RV1909
Pues que tú aborreces el castigo, y echas á tu espalda mis palabras?
Salmo 10:4 · RV1909
El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos.
Jeremías 32:33 · RV1909
Y volviéronme la cerviz, y no el rostro: y cuando los enseñaba, madrugando y enseñando, no escucharon para recibir corrección:
Isaías 43:22 · RV1909
Y no me invocaste á mí, oh Jacob; antes, de mí te cansaste, oh Israel.
Juan 3:18–19 · RV1909
El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Proverbios 5:12 · RV1909
Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión;
Deuteronomio 28:15–68 · RV1909
Y será, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para cuidar de poner por obra todos sus mandamientos y sus estatutos, que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.
Nehemías 9:26 · RV1909
Empero te irritaron, y rebeláronse contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos á ti; é hicieron grandes abominaciones.