Hebreos 10:19–22 · RV1909
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo,
Marcos 15:38 · RV1909
Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo.
Hebreos 6:19 · RV1909
La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que entra hasta dentro del velo;
San Lucas 23:45 · RV1909
Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio.
Apocalipsis 11:19 · RV1909
Y el templo de Dios fué abierto en el cielo, y el arca de su testamento fué vista en su templo. Y fueron hechos relámpagos y voces y truenos y terremotos y grande granizo.
San Mateo 27:54 · RV1909
Y el centurión, y los que estaban con él guardando á Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste.
Éxodo 26:31–37 · RV1909
Y harás también un velo de cárdeno, y púrpura, y carmesí, y de lino torcido: será hecho de primorosa labor, con querubines:
San Mateo 28:2 · RV1909
Y he aquí, fué hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra, y estaba sentado sobre ella.
Isaías 25:7 · RV1909
Y deshará en este monte la máscara de la cobertura con que están cubiertos todos los pueblos, y la cubierta que está extendida sobre todas las gentes.
Apocalipsis 11:13 · RV1909
Y en aquella hora fué hecho gran temblor de tierra, y la décima parte de la ciudad cayó, y fueron muertos en el temblor de tierra en número de siete mil hombres: y los demás fueron espantados, y dieron gloria al Dios del…
Hebreos 9:3 · RV1909
Tras el segundo velo estaba el tabernáculo, que llaman el Lugar Santísimo;
Efesios 2:13–18 · RV1909
Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
Habacuc 3:10 · RV1909
Viéronte, y tuvieron temor los montes: pasó la inundación de las aguas: el abismo dió su voz, la hondura alzó sus manos.
Hebreos 12:25–27 · RV1909
Mirad que no desechéis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que desecharon al que hablaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháramos al que habla de los cielos.