San Mateo 6:22–23 · RV1909
La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso:
Hechos 26:18 · RV1909
Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas á la luz, y de la potestad de Satanás á Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, remisión de pecados y suerte entre los santificados.
Jeremías 5:21 · RV1909
Oid ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tienen ojos y no ven, que tienen oídos y no oyen:
Salmo 119:18 · RV1909
Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.
2 Corintios 4:4 · RV1909
En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
Romanos 11:8–10 · RV1909
Como está escrito: Dióles Dios espíritu de remordimiento, ojos con que no vean, y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
Colosenses 3:22 · RV1909
Siervos, obedeced en todo á vuestros amos carnales, no sirviendo al ojo, como los que agradan á los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo á Dios:
2 Corintios 11:3 · RV1909
Mas temo que como la serpiente engañó á Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo.
Marcos 8:18 · RV1909
¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿y no os acordáis?
Efesios 1:17 · RV1909
Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento;
Marcos 4:12 · RV1909
Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan: porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.
2 Tesalonicenses 2:9–12 · RV1909
A aquel inicuo, cuyo advenimiento es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos,
Isaías 44:18 · RV1909
No supieron ni entendieron: porque encostrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender.
2 Corintios 1:12 · RV1909
Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, mas con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y muy más con vosotros.