Apocalipsis 22:1–3 · RV1909
DESPUÉS me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.
Ezequiel 47:1–12 · RV1909
HÍZOME tornar luego á la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente: porque la fachada de la casa estaba al oriente: y las aguas descendían de debajo, hacia el lado de…
Salmo 36:8–9 · RV1909
Embriagarse han de la grosura de tu casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
Salmo 87:3 · RV1909
Cosas ilustres son dichas de ti, ciudad de Dios. (Selah.)
Salmo 48:8 · RV1909
Como lo oímos, así hemos visto en la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: afirmarála Dios para siempre. (Selah.)
Isaías 60:14 · RV1909
Y vendrán á ti humillados los hijos de los que te afligieron, y á las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y llamarte han Ciudad de Jehová, Sión del Santo de Israel.
Salmo 23:2 · RV1909
En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará.
2 Crónicas 6:6 · RV1909
Mas á Jerusalem he elegido para que en ella esté mi nombre, y á David he elegido para que fuese sobre mi pueblo Israel.
Salmo 65:9 · RV1909
Visitas la tierra, y la riegas: en gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas: preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.
Isaías 48:18 · RV1909
¡Ojalá miraras tú á mis mandamientos! fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas de la mar.
Apocalipsis 21:2–3 · RV1909
Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalem nueva, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
Isaías 8:6–7 · RV1909
Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y holgóse con Rezín y con el hijo de Remalías;
Hebreos 12:22 · RV1909
Mas os habéis llegado al monte de Sión, y á la ciudad del Dios vivo, Jerusalem la celestial, y á la compañía de muchos millares de ángeles,
Salmo 48:1 · RV1909
Canción: Salmo de los hijos de Coré. GRANDE es Jehová y digno de ser en gran manera alabado, en la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario.