Salmo 32:3

Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.

Reina Valera 1909
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Cuando callé, mi cuerpo se derrumbó mientras yo gemía de angustia todo el día.

En contexto

2Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.

4Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)

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