Jeremías 31:18–19 · RV1909
Escuchando, he oído á Ephraim que se lamentaba: Azotásteme, y fuí castigado como novillo indómito: conviérteme y seré convertido; porque tú eres Jehová mi Dios.
Salmo 119:71 · RV1909
Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos.
Oseas 5:15–6:1 · RV1909
Andaré, y tornaré á mi lugar hasta que conozcan su pecado, y busquen mi rostro. En su angustia madrugarán á mí.
Salmo 119:75 · RV1909
Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia, y que conforme á tu fidelidad me afligiste.
Salmo 119:176 · RV1909
Yo anduve errante como oveja extraviada; busca á tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos.
Hebreos 12:5–11 · RV1909
Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él reprendido.
Apocalipsis 3:10 · RV1909
Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar á los que moran en la tierra.
Oseas 2:6–7 · RV1909
Por tanto, he aquí yo cerco tu camino con espinas, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos.
Jeremías 22:21 · RV1909
Hete hablado en tus prosperidades; mas dijiste: No oiré. Este fué tu camino desde tu juventud, que nunca oiste mi voz.
Deuteronomio 32:15 · RV1909
Y engrosó Jeshurun, y tiró coces: engordástete, engrosástete, cubrístete: y dejó al Dios que le hizo, y menospreció la Roca de su salud.
2 Samuel 11:2–27 · RV1909
Y acaeció que levantándose David de su cama á la hora de la tarde, paseábase por el terrado de la casa real, cuando vió desde el terrado una mujer que se estaba lavando, la cual era muy hermosa.
2 Crónicas 33:9–13 · RV1909
Hizo pues Manasés desviarse á Judá y á los moradores de Jerusalem, para hacer más mal que las gentes que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel.
Proverbios 1:32 · RV1909
Porque el reposo de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará á perder.
2 Samuel 10:19 · RV1909
Viendo pues todos los reyes que asistían á Hadad-ezer, como habían ellos sido derrotados delante de Israel, hicieron paz con Israel, y sirviéronle; y de allí adelante temieron los Siros de socorrer á los hijos de Ammón.