Salmo 22:14 · RV1909
Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: mi corazón fué como cera, desliéndose en medio de mis entrañas.
Hebreos 12:12 · RV1909
Por lo cual alzad las manos caídas y las rodillas paralizadas;
Salmo 32:3–4 · RV1909
Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.
San Mateo 4:2 · RV1909
Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.
Salmo 102:4–5 · RV1909
Mi corazón fué herido, y secóse como la hierba; por lo cual me olvidé de comer mi pan.
Salmo 38:5–8 · RV1909
Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, á causa de mi locura.
Salmo 69:10 · RV1909
Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; y esto me ha sido por afrenta.
Job 19:20 · RV1909
Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.
Salmo 35:13–14 · RV1909
Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno.
2 Corintios 11:27 · RV1909
En trabajo y fatiga, en muchas vigilias, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;
Salmo 35:14 · RV1909
Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
Salmo 32:4 · RV1909
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)
Salmo 102:5 · RV1909
Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado á mi carne.