Romanos 11:13 · RV1909
Porque á vosotros hablo, Gentiles. Por cuanto pues, yo soy apóstol de los Gentiles, mi ministerio honro,
Romanos 1:1 · RV1909
PABLO, siervo de Jesucristo, llamado á ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios,
Hechos 9:15 · RV1909
Y le dijo el Señor: Ve: porque instrumento escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel:
Filipenses 2:17 · RV1909
Y aun si soy derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y congratulo por todos vosotros.
2 Timoteo 1:11 · RV1909
Del cual yo soy puesto predicador, y apóstol, y maestro de los Gentiles.
1 Timoteo 1:11 · RV1909
Según el evangelio de la gloria del Dios bendito, el cual á mí me ha sido encargado.
Romanos 15:18 · RV1909
Porque no osaría hablar alguna cosa que Cristo no haya hecho por mí para la obediencia de los Gentiles, con la palabra y con las obras,
Isaías 66:19–20 · RV1909
Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos á las gentes, á Tarsis, á Pul y Lud, que disparan arco, á Tubal y á Javán, á las islas apartadas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi g…
Hechos 20:24 · RV1909
Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
Hebreos 13:16 · RV1909
Y de hacer bien y de la comunicación no os olvidéis: porque de tales sacrificios se agrada Dios.
1 Timoteo 2:7 · RV1909
De lo que yo soy puesto por predicador y apóstol, (digo verdad en Cristo, no miento) doctor de los Gentiles en fidelidad y verdad.
Romanos 12:1–2 · RV1909
ASÍ que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto.
2 Corintios 5:20 · RV1909
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio nuestro; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
Romanos 8:26–27 · RV1909
Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.