1 Pedro 3:15 · RV1909
Sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia á cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros:
Eclesiastés 5:2 · RV1909
No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.
Proverbios 29:11 · RV1909
El necio da suelta á todo su espíritu; mas el sabio al fin le sosiega.
Santiago 3:6–8 · RV1909
Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de la creación, y es inflamada del infierno.
Proverbios 16:23 · RV1909
El corazón del sabio hace prudente su boca; y con sus labios aumenta la doctrina.
Proverbios 15:2 · RV1909
La lengua de los sabios adornará la sabiduría: mas la boca de los necios hablará sandeces.
Eclesiastés 5:6 · RV1909
No sueltes tu boca para hacer pecar á tu carne; ni digas delante del ángel, que fué ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se aire á causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
San Mateo 12:34 · RV1909
Generación de víboras, ¿cómo podéis hablar bien, siendo malos? porque de la abundancia del corazón habla la boca.
Proverbios 10:19 · RV1909
En las muchas palabras no falta pecado: mas el que refrena sus labios es prudente.
Proverbios 29:20 · RV1909
¿Has visto hombre ligero en sus palabras? más esperanza hay del necio que de él.
Eclesiastés 10:12–14 · RV1909
Las palabras de la boca del sabio son gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina.
Proverbios 13:16 · RV1909
Todo hombre cuerdo obra con sabiduría: mas el necio manifestará necedad.
Tito 1:10–11 · RV1909
Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades, y engañadores de las almas, mayormente los que son de la circuncisión,
1 Reyes 3:23–28 · RV1909
El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto: y la otra dice, No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive.