Miqueas 1:9 · RV1909
Porque su llaga es dolorosa, que llegó hasta Judá; llegó hasta la puerta de mi pueblo, hasta Jerusalem.
Lamentaciones 2:15 · RV1909
Todos los que pasaban por el camino, batieron las manos sobre ti; silbaron, y movieron sus cabezas sobre la hija de Jerusalem, diciendo: ¿Es ésta la ciudad que decían de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra?
Job 27:23 · RV1909
Batirán sus manos sobre él, y desde su lugar le silbarán.
Isaías 37:18 · RV1909
Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas,
Jeremías 46:11 · RV1909
Sube á Galaad, y toma bálsamo, virgen hija de Egipto: por demás multiplicarás medicinas; no hay cura para ti.
Nahum 2:11–12 · RV1909
¿Qué es de la morada de los leones, y de la majada de los cachorros de los leones, donde se recogía el león, y la leona, y los cachorros del león, y no había quien les pusiese miedo?
Ezequiel 25:6 · RV1909
Porque así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto tú batiste tus manos, y pateaste, y te gozaste del alma en todo tu menosprecio sobre la tierra de Israel;
Apocalipsis 18:20 · RV1909
Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles, y profetas; porque Dios ha vengado vuestra causa en ella.
Apocalipsis 13:7 · RV1909
Y le fué dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También le fué dada potencia sobre toda tribu y pueblo y lengua y gente.
Isaías 10:6–14 · RV1909
Mandaréle contra una gente fementida, y sobre el pueblo de mi ira le enviaré, para que quite despojos, y arrebate presa, y que lo ponga á ser hollado como lodo de las calles.
Jeremías 30:13–15 · RV1909
No hay quien juzgue tu causa para salud: no hay para ti eficaces medicamentos.
Apocalipsis 18:2–3 · RV1909
Y clamó con fortaleza en alta voz, diciendo: Caída es, caída es la grande Babilonia, y es hecha habitación de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas aves sucias y aborrecibles.
Apocalipsis 17:2 · RV1909
Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.
Isaías 14:8–21 · RV1909
Aun las hayas se holgaron de ti, y los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros.