San Lucas 17:5 · RV1909
Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
Hebreos 12:2 · RV1909
Puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios.
Efesios 2:8 · RV1909
Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:
2 Tesalonicenses 1:11 · RV1909
Por lo cual, asimismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os tenga por dignos de su vocación, é hincha de bondad todo buen intento, y toda obra de fe con potencia,
2 Tesalonicenses 1:3 · RV1909
Debemos siempre dar gracias á Dios de vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y la caridad de cada uno de todos vosotros abunda entre vosotros;
Salmo 126:5 · RV1909
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
Filipenses 1:29 · RV1909
Porque á vosotros es concedido por Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,
2 Corintios 2:4 · RV1909
Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas; no para que fueseis contristados, mas para que supieseis cuánto más amor tengo para con vosotros.
Hechos 10:31 · RV1909
Y dijo: Cornelio, tu oración es oída, y tus limosnas han venido en memoria en la presencia de Dios.
Jeremías 14:17 · RV1909
Decirles has, pues, esta palabra: Córranse mis ojos en lágrimas noche y día, y no cesen; porque de gran quebrantamiento es quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de plaga muy recia.
Salmo 39:12 · RV1909
Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles á mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres.
2 Reyes 20:5 · RV1909
Vuelve, y di á Ezechîas, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas: he aquí yo te sano; al tercer día subirás á la casa de Jehová.
Hebreos 5:7 · RV1909
El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo.
San Lucas 7:44 · RV1909
Y vuelto á la mujer, dijo á Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, no diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha limpiado con los cabellos.