Jeremías 8:21 · RV1909
Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado.
Lamentaciones 1:15–16 · RV1909
El Señor ha hollado todos mis fuertes en medio de mí; llamó contra mí compañía para quebrantar mis mancebos: como lagar ha pisado el Señor á la virgen hija de Judá.
Jeremías 13:17 · RV1909
Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma á causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente, se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fué cautivo.
Jeremías 9:1 · RV1909
¡OH si mi cabeza se tornase aguas, y mis ojos fuentes de aguas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!
Lamentaciones 2:13 · RV1909
¿Qué testigo te traeré, ó á quién te haré semejante, hija de Jerusalem? ¿A quién te compararé para consolarte, oh virgen hija de Sión? Porque grande es tu quebrantamiento como la mar: ¿quién te medicinará?
Miqueas 6:13 · RV1909
Por eso yo también te enflaqueceré hiriéndote, asolándote por tus pecados.
Salmo 119:136 · RV1909
Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley.
Salmo 39:10 · RV1909
Quita de sobre mí tu plaga; de la guerra de tu mano soy consumido.
Isaías 37:22 · RV1909
Esto es lo que Jehová habló de él: Hate menospreciado, y ha hecho escarnio de ti la virgen hija de Sión: meneó su cabeza á tus espaldas la hija de Jerusalem.
Lamentaciones 2:18 · RV1909
El corazón de ellos clamaba al Señor: Oh muro de la hija de Sión, echa lágrimas como un arroyo día y noche; no descanses, ni cesen las niñas de tus ojos.
Jeremías 10:19 · RV1909
¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Yo empero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla.
Amós 5:2 · RV1909
Cayó la virgen de Israel, no más podrá levantarse; dejada fué sobre su tierra, no hay quien la levante.
Lamentaciones 3:48–49 · RV1909
Ríos de aguas echan mis ojos, por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.
Jeremías 30:14–15 · RV1909
Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque de herida de enemigo te herí, con azote de cruel, á causa de la muchedumbre de tu maldad, y de la multitud de tus pecados.