Lamentaciones 1:20 · RV1909
Mira, oh Jehová, que estoy atribulada: mis entrañas rugen, mi corazón está trastornado en medio de mí; porque me rebelé desaforadamente: de fuera deshijó el cuchillo, de dentro parece una muerte.
Lamentaciones 1:16 · RV1909
Por esta causa yo lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas; porque se alejó de mí consolador que dé reposo á mi alma: mis hijos son destruídos, porque el enemigo prevaleció.
Job 16:13 · RV1909
Cercáronme sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó: mi hiel derramó por tierra.
Jeremías 4:19 · RV1909
¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las telas de mi corazón: mi corazón ruge dentro de mí; no callaré; porque voz de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra.
Isaías 22:4 · RV1909
Por esto dije: Dejadme, lloraré amargamente; no os afanéis por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo.
Lamentaciones 3:48–51 · RV1909
Ríos de aguas echan mis ojos, por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.
Salmo 22:14 · RV1909
Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: mi corazón fué como cera, desliéndose en medio de mis entrañas.
Salmo 6:7 · RV1909
Mis ojos están carcomidos de descontento; hanse envejecido á causa de todos mis angustiadores.
San Lucas 23:29 · RV1909
Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.
Lamentaciones 4:9–10 · RV1909
Más dichosos fueron los muertos á cuchillo que los muertos del hambre; porque éstos murieron poco á poco por falta de los frutos de la tierra.
Salmo 31:9 · RV1909
Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
Lamentaciones 2:19–20 · RV1909
Levántate, da voces en la noche, en el principio de las velas; derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; alza tus manos á él por la vida de tus pequeñitos, que desfallecen de hambre en las entradas de tod…
Lamentaciones 4:3–4 · RV1909
Aun los monstruos marinos sacan la teta, dan de mamar á sus chiquitos: la hija de mi pueblo es cruel, como los avestruces en el desierto.
1 Samuel 30:4 · RV1909
Entonces David y la gente que con él estaba, alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.