Jeremías 9:1 · RV1909
¡OH si mi cabeza se tornase aguas, y mis ojos fuentes de aguas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!
San Mateo 2:18 · RV1909
Voz fué oída en Ramá, grande lamentación, lloro y gemido: Rachêl que llora sus hijos; y no quiso ser consolada, porque perecieron.
Jeremías 31:15 · RV1909
Así ha dicho Jehová: Voz fué oída en Ramá, llanto y lloro amargo: Rachêl que lamenta por sus hijos, no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.
Salmo 77:2 · RV1909
Al Señor busqué en el día de mi angustia: mi mal corría de noche, y no cesaba: mi alma rehusaba consuelo.
Jeremías 13:17 · RV1909
Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma á causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente, se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fué cautivo.
Miqueas 1:8 · RV1909
Por tanto lamentaré y aullaré, y andaré despojado y desnudo; haré gemido como de chacales, y lamento como de avestruces.
Jeremías 8:18 · RV1909
A causa de mi fuerte dolor mi corazón desfallece en mí.
Jeremías 6:26 · RV1909
Hija de mi pueblo, cíñete de saco, y revuélcate en ceniza; hazte luto como por hijo único, llanto de amarguras: porque presto vendrá sobre nosotros el destruidor.
Rut 1:20–21 · RV1909
Y ella les respondía: No me llaméis Noemi, sino llamadme Mara: porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.
Jeremías 4:19 · RV1909
¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las telas de mi corazón: mi corazón ruge dentro de mí; no callaré; porque voz de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra.
Isaías 15:3 · RV1909
Ceñiránse de sacos en sus plazas: en sus terrados y en sus calles aullarán todos, descendiendo en llanto.
San Mateo 26:75 · RV1909
Y se acordó Pedro de las palabras de Jesús, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.
Isaías 33:7 · RV1909
He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán amargamente.
San Lucas 1:2 · RV1909
Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra;