Deuteronomio 32:29 · RV1909
¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, y entendieran su postrimería!
Isaías 47:7 · RV1909
Y dijiste: Para siempre seré señora: y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimería.
Salmo 25:18 · RV1909
Mira mi aflicción y mi trabajo: y perdona todos mis pecados.
Lamentaciones 1:17 · RV1909
Sión extendió sus manos, no tiene quien la consuele; Jehová dió mandamiento contra Jacob, que sus enemigos lo cercasen: Jerusalem fué en abominación entre ellos.
Eclesiastés 4:1 · RV1909
Y TORNÉME yo, y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol: y he aquí las lágrimas de los oprimidos, y sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolad…
Jeremías 48:26 · RV1909
Embriagadlo, porque contra Jehová se engrandeció; y revuélquese Moab sobre su vómito, y sea también él por escarnio.
Jeremías 13:17–18 · RV1909
Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma á causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente, se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fué cautivo.
2 Tesalonicenses 2:4–8 · RV1909
Oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, ó que se adora; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios.
Salmo 119:153 · RV1909
RESH. Mira mi aflicción, y líbrame; porque de tu ley no me he olvidado.
Sofonías 2:10 · RV1909
Esto les vendrá por su soberbia, porque afrentaron, y se engrandecieron contra el pueblo de Jehová de los ejércitos.
Jeremías 2:34 · RV1909
Aun en tus faldas se halló la sangre de las almas de los pobres, de los inocentes: no la hallé en excavación, sino en todas estas cosas.
Isaías 3:8 · RV1909
Pues arruinada está Jerusalem, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová, para irritar los ojos de su majestad.
Isaías 40:2 · RV1909
Hablad al corazón de Jerusalem: decidle á voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.
Oseas 2:14 · RV1909
Empero he aquí, yo la induciré, y la llevaré al desierto, y hablaré á su corazón.