2 Pedro 1:19 · RV1909
Tenemos también la palabra profética más permanente, á la cual hacéis bien de estar atentos como á una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazone…
San Mateo 11:11 · RV1909
De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista; mas el que es muy más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.
Juan 1:7–8 · RV1909
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por él.
San Lucas 1:76–77 · RV1909
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos;
San Mateo 3:5–7 · RV1909
Entonces salía á él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán;
San Lucas 1:15–17 · RV1909
Porque será grande delante de Dios, y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el seno de su madre.
Juan 6:66 · RV1909
Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.
San Lucas 7:28 · RV1909
Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.
San Mateo 13:20–21 · RV1909
Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.
San Mateo 11:7–9 · RV1909
E idos ellos, comenzó Jesús á decir de Juan á las gentes: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿una caña que es meneada del viento?
San Mateo 21:26 · RV1909
Y si dijéremos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen á Juan por profeta.
Marcos 6:20 · RV1909
Porque Herodes temía á Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le tenía respeto: y oyéndole, hacía muchas cosas; y le oía de buena gana.
Ezequiel 33:31 · RV1909
Y vendrán á ti como viene el pueblo, y se estarán delante de ti como mi pueblo, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra: antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia.
Gálatas 4:15–16 · RV1909
¿Dónde está pues vuestra bienaventuranza? porque yo os doy testimonio que si se pudiera hacer, os hubierais sacado vuestros ojos para dármelos.