1 Juan 2:6 · RV1909
El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.
Gálatas 2:20 · RV1909
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí.
Juan 8:31 · RV1909
Y decía Jesús á los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;
2 Juan 1:9 · RV1909
Cualquiera que se rebela, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene á Dios: el que persevera en la doctrina de Cristo, el tal tiene al Padre y al Hijo.
Juan 6:56 · RV1909
El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
Juan 15:5–7 · RV1909
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.
Filipenses 1:11 · RV1909
Llenos de frutos de justicia, que son por Jesucristo, á gloria y loor de Dios.
1 Juan 2:24–28 · RV1909
Pues lo que habéis oído desde el principio, sea permaneciente en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio fuere permaneciente en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.
Juan 14:20 · RV1909
En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
San Lucas 8:15 · RV1909
Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia.
2 Corintios 13:5 · RV1909
Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados.
Colosenses 2:6 · RV1909
Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él:
Romanos 8:9–10 · RV1909
Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.
Hechos 14:22 · RV1909
Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles á que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.