Gálatas 5:24 · RV1909
Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias.
2 Corintios 5:15 · RV1909
Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, mas para aquel que murió y resucitó por ellos.
Romanos 6:4–6 · RV1909
Porque somos sepultados juntamente con él á muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.
Colosenses 3:3–4 · RV1909
Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
2 Corintios 4:10–11 · RV1909
Llevando siempre por todas partes la muerte de Jesús en el cuerpo, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestros cuerpos.
Romanos 6:8 · RV1909
Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;
Gálatas 6:14 · RV1909
Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado á mí, y yo al mundo.
2 Corintios 13:5 · RV1909
Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados.
Romanos 6:13 · RV1909
Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumentos de iniquidad; antes presentaos á Dios como vivos de los muertos, y vuestros miembros á Dios por instrumentos de justicia.
1 Tesalonicenses 5:10 · RV1909
El cual murió por nosotros, para que ó que velemos, ó que durmamos, vivamos juntamente con él.
Tito 2:14 · RV1909
Que se dió á sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
Gálatas 1:4 · RV1909
El cual se dió á sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme á la voluntad de Dios y Padre nuestro;
1 Pedro 4:1–2 · RV1909
PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado;
Juan 17:21 · RV1909
Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste.