Juan 14:3 · RV1909
Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Salmo 23:4 · RV1909
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
San Mateo 18:20 · RV1909
Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.
Juan 14:16 · RV1909
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
Juan 14:27–28 · RV1909
La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
San Mateo 28:20 · RV1909
Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Juan 16:33 · RV1909
Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.
Hebreos 2:18 · RV1909
Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer á los que son tentados.
Salmo 101:2 · RV1909
Entenderé en el camino de la perfección cuando vinieres á mí: en integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.
Oseas 6:3 · RV1909
Y conoceremos, y proseguiremos en conocer á Jehová: como el alba está aparejada su salida, y vendrá á nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana á la tierra.
Isaías 51:12 · RV1909
Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado?
Isaías 43:1 · RV1909
Y AHORA, así dice Jehová Criador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
2 Tesalonicenses 2:16 · RV1909
Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y nos dió consolación eterna, y buena esperanza por gracia,
Oseas 14:3 · RV1909
No nos librará Assur; no subiremos sobre caballos, ni nunca más diremos á la obra de nuestras manos: Dioses nuestros: porque en ti el huérfano alcanzará misericordia.