Isaías 5:30 · RV1909
Y bramará sobre él en aquel día como bramido de la mar: entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.
Isaías 47:6 · RV1909
Enojéme contra mi pueblo, profané mi heredad, y entreguélos en tu mano: no les hiciste misericordias; sobre el viejo agravaste mucho tu yugo.
Isaías 13:17–18 · RV1909
He aquí que yo despierto contra ellos á los Medos, que no curarán de la plata, ni codiciarán oro.
Jeremías 8:16 · RV1909
Desde Dan se oyó el bufido de sus caballos: del sonido de los relinchos de sus fuertes tembló toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su abundancia, ciudad y moradores de ella.
Jeremías 47:3 · RV1909
Por el sonido de las uñas de sus fuertes, por el alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas, los padres no miraron á los hijos por la flaqueza de las manos;
Salmo 137:8–9 · RV1909
Hija de Babilonia destruída, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste.
Apocalipsis 19:14–18 · RV1909
Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.
Santiago 2:13 · RV1909
Porque juicio sin misericordia será hecho con aquel que no hiciere misericordia: y la misericordia se gloría contra el juicio.
Salmo 46:2–3 · RV1909
Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.
Apocalipsis 16:6 · RV1909
Porque ellos derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado á beber sangre; pues lo merecen.
Jeremías 50:14 · RV1909
Apercibíos contra Babilonia alrededor, todos los que entesáis arco; tirad contra ella, no escatiméis las saetas: porque pecó contra Jehová.
Salmo 46:6 · RV1909
Bramaron las gentes, titubearon los reinos; dió él su voz, derritióse la tierra.
Isaías 14:6 · RV1909
Al que con ira hería los pueblos de llaga permanente, el cual se enseñoreaba de las gentes con furor, y las perseguía con crueldad.
Isaías 5:28 · RV1909
Sus saetas amoladas, y todos sus arcos entesados; las uñas de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.