Isaías 6:4

Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se hinchió de humo.

Reina Valera 1909
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El sonido de sus gritos hizo temblar las columnas y los postes de las puertas, y el Templo se llenaba de humo.

En contexto

3Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria.

5Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.

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