Jeremías 51:2 · RV1909
Y enviaré á Babilonia aventadores que la avienten, y vaciarán su tierra; porque serán contra ella de todas partes en el día del mal.
Isaías 45:24–25 · RV1909
Y diráse de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza: á él vendrán, y todos los que contra él se enardecen, serán avergonzados.
Isaías 61:10–11 · RV1909
En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió de vestidos de salud, rodeóme de manto de justicia, como á novio me atavió, y como á novia compuesta de sus joyas.
Habacuc 3:18 · RV1909
Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud.
Jeremías 15:7 · RV1909
Y aventélos con aventador hasta las puertas de la tierra; desahijé, desbaraté mi pueblo; no se tornaron de sus caminos.
Jeremías 9:23–24 · RV1909
Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.
Filipenses 3:3 · RV1909
Porque nosotros somos la circuncisión, los que servimos en espíritu á Dios, y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.
1 Corintios 1:30–31 · RV1909
Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención:
1 Samuel 2:1–2 · RV1909
Y ANNA oró y dijo: mi corazón se regocija en Jehová, mi cuerno es ensalzado en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salud.
Salmo 1:4 · RV1909
No así los malos: sino como el tamo que arrebata el viento.
Isaías 12:6 · RV1909
Regocíjate y canta, oh moradora de Sión: porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.
San Mateo 3:12 · RV1909
Su aventador en su mano está, y aventará su era: y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
Isaías 25:1–3 · RV1909
JEHOVÁ, tú eres mi Dios: te ensalzaré, alabaré tu nombre; porque has hecho maravillas, los consejos antiguos, la verdad firme.
Romanos 5:11 · RV1909
Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliación.