Apocalipsis 19:7–8 · RV1909
Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado.
Salmo 132:9 · RV1909
Tus sacerdotes se vistan de justicia, y regocíjense tus santos.
Filipenses 3:9 · RV1909
Y ser hallado en él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
Salmo 132:16 · RV1909
Asimismo vestiré á sus sacerdotes de salud, y sus santos darán voces de júbilo.
Apocalipsis 21:2 · RV1909
Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalem nueva, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
Isaías 49:18 · RV1909
Alza tus ojos alrededor, y mira: todos estos se han reunido, han venido á ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.
Romanos 14:17 · RV1909
Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo.
Romanos 5:11 · RV1909
Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliación.
Apocalipsis 7:9–14 · RV1909
Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blanca…
Isaías 52:1 · RV1909
DESPIERTA, despierta, vístete tu fortaleza, oh Sión; vístete tu ropa de hermosura, oh Jerusalem, ciudad santa: porque nunca más acontecerá que venga á ti incircunciso ni inmundo.
Gálatas 3:27 · RV1909
Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.
Romanos 13:14 · RV1909
Mas vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en sus deseos.
San Lucas 15:22 · RV1909
Mas el padre dijo á sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies.
1 Samuel 2:1 · RV1909
Y ANNA oró y dijo: mi corazón se regocija en Jehová, mi cuerno es ensalzado en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salud.