Santiago 1:18 · RV1909
El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
San Lucas 10:20 · RV1909
Mas no os gocéis de esto, que los espíritus se os sujetan; antes gozaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.
Hebreos 11:40 · RV1909
Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen perfeccionados sin nosotros.
Apocalipsis 14:4 · RV1909
Estos son los que con mujeres no fueron contaminados; porque son vírgenes. Estos, los que siguen al Cordero por donde quiera que fuere. Estos fueron comprados de entre los hombres por primicias para Dios y para el Corder…
Apocalipsis 20:15 · RV1909
Y el que no fué hallado escrito en el libro de la vida, fué lanzado en el lago de fuego.
Éxodo 4:22 · RV1909
Y dirás á Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.
Génesis 18:25 · RV1909
Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?
Salmo 94:2 · RV1909
Ensálzate, oh Juez de la tierra: da el pago á los soberbios.
Hebreos 9:27 · RV1909
Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez, y después el juicio;
Salmo 96:13 · RV1909
Delante de Jehová que vino: porque vino á juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y á los pueblos con su verdad.
Hebreos 6:10–12 · RV1909
Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado á su nombre, habiendo asistido y asistiendo aún á los santos.
2 Tesalonicenses 1:5–7 · RV1909
Una demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.
Apocalipsis 7:14–17 · RV1909
Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han venido de grande tribulación, y han lavado sus ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero.
Hechos 20:28 · RV1909
Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre.