1 Pedro 5:2–3 · RV1909
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto;
1 Timoteo 4:16 · RV1909
Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, á ti mismo salvarás y á los que te oyeren.
1 Pedro 1:18–19 · RV1909
Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro ó plata;
Isaías 40:11 · RV1909
Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente las paridas.
1 Timoteo 3:2 · RV1909
Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una mujer, solícito, templado, compuesto, hospedador, apto para enseñar;
Hechos 13:2 · RV1909
Ministrando pues éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme á Bernabé y á Saulo para la obra para la cual los he llamado.
Jeremías 3:15 · RV1909
Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten de ciencia y de inteligencia.
Hebreos 13:17 · RV1909
Obedeced á vuestros pastores, y sujetaos á ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como aquellos que han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no gimiendo; porque esto no os es útil.
Salmo 78:70–72 · RV1909
Y eligió á David su siervo, y tomólo de las majadas de las ovejas:
1 Corintios 10:32 · RV1909
Sed sin ofensa á Judíos, y á Gentiles, y á la iglesia de Dios:
Juan 21:15–17 · RV1909
Y cuando hubieron comido, Jesús dijo á Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Dícele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.
Filipenses 1:1 · RV1909
PABLO y Timoteo, siervos de Jesucristo, á todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos:
1 Timoteo 5:17 · RV1909
Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doblada honra; mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.
Efesios 1:7 · RV1909
En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia,