Marcos 16:15 · RV1909
Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio á toda criatura.
Efesios 3:9–11 · RV1909
Y de aclarar á todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que crió todas las cosas.
Apocalipsis 8:13 · RV1909
Y miré, y oí un ángel volar por medio del cielo, diciendo en alta voz: ¡Ay! ¡ay! ¡ay! de los que moran en la tierra, por razón de las otras voces de trompeta de los tres ángeles que han de tocar!
Salmo 139:24 · RV1909
Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.
Isaías 51:8 · RV1909
Porque como á vestidura los comerá polilla, como á lana los comerá gusano; mas mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salud por siglos de siglos.
Romanos 16:25 · RV1909
Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio encubierto desde tiempos eternos,
Isaías 51:6 · RV1909
Alzad á los cielos vuestros ojos, y mirad abajo á la tierra: porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores: mas mi salud será par…
Daniel 6:25–26 · RV1909
Entonces el rey Darío escribió á todos los pueblos, naciones, y lenguas, que habitan en toda la tierra: Paz os sea multiplicada:
San Mateo 10:27 · RV1909
Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído predicadlo desde los terrados.
Apocalipsis 3:10 · RV1909
Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar á los que moran en la tierra.
Salmo 145:13 · RV1909
Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío en toda generación y generación.
2 Tesalonicenses 2:16 · RV1909
Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y nos dió consolación eterna, y buena esperanza por gracia,
Isaías 6:6–7 · RV1909
Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas:
Daniel 9:21 · RV1909
Aun estaba hablando en oración, y aquel varón Gabriel, al cual había visto en visión al principio, volando con presteza, me tocó como á la hora del sacrificio de la tarde.