Amós 5:7 · RV1909
Los que convierten en ajenjo el juicio, y dejan en tierra la justicia,
Oseas 10:4 · RV1909
Han hablado palabras jurando en vano al hacer alianza: por tanto, el juicio florecerá como ajenjo en los surcos del campo.
Amós 5:11–12 · RV1909
Por tanto, pues que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo; edificasteis casas de sillares, mas no las habitaréis; plantasteis hermosas viñas, mas no beberéis el vino de ellas.
Isaías 59:13–14 · RV1909
El prevaricar y mentir contra Jehová, y tornar de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira.
Isaías 48:4 · RV1909
Porque conozco que eres duro, y nervio de hierro tu cerviz, y tu frente de metal,
Salmo 94:20–21 · RV1909
¿Juntaráse contigo el trono de iniquidades, que forma agravio en el mandamiento?
1 Reyes 21:7–13 · RV1909
Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come pan, y alégrate: yo te daré la viña de Naboth de Jezreel.
Habacuc 1:3–4 · RV1909
¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que mire molestia, y saco y violencia delante de mí, habiendo además quien levante pleito y contienda?
Hechos 7:51–52 · RV1909
Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros.
Jeremías 5:3 · RV1909
Oh Jehová, ¿no miran tus ojos á la verdad? Azotástelos, y no les dolió; consumístelos, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron tornarse.
Oseas 10:13 · RV1909
Habéis arado impiedad, segasteis iniquidad: comeréis fruto de mentira: porque confiaste en tu camino, en la multitud de tus fuertes.
Jeremías 6:29–30 · RV1909
Quemóse el fuelle, del fuego se ha consumido el plomo: por demás fundió el fundidor, pues los malos no son arrancados.
Zacarías 7:11–12 · RV1909
Empero no quisieron escuchar, antes dieron hombro rebelado, y agravaron sus oídos para no oir:
Miqueas 7:3 · RV1909
Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman.