2 Reyes 13:14 · RV1909
Estaba Eliseo enfermo de aquella su enfermedad de que murió. Y descendió á él Joas rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de á caballo!
Hechos 8:2 · RV1909
Y llevaron á enterrar á Esteban varones piadosos, é hicieron gran llanto sobre él.
San Lucas 24:51 · RV1909
Y aconteció que bendiciéndolos, se fué de ellos; y era llevado arriba al cielo.
Marcos 16:19 · RV1909
Y el Señor, después que les habló, fué recibido arriba en el cielo, y sentóse á la diestra de Dios.
Isaías 37:21 · RV1909
Entonces Isaías hijo de Amoz, envió á decir á Ezechîas: Jehová Dios de Israel dice así: Acerca de lo que me rogaste sobre Sennachêrib rey de Asiria,
Juan 3:13 · RV1909
Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo.
Hechos 1:9 · RV1909
Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fué alzado; y una nube le recibió y le quitó de sus ojos.
Proverbios 30:4 · RV1909
¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿quién encerró los vientos en sus puños? ¿quién ató las aguas en un paño? ¿quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?
Apocalipsis 11:12 · RV1909
Y oyeron una grande voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron.
San Lucas 2:15 · RV1909
Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado.
Efesios 4:8 · RV1909
Por lo cual dice: Subiendo á lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dió dones á los hombres.
2 Corintios 5:2 · RV1909
Y por esto también gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra habitación celestial;
Isaías 57:1–2 · RV1909
PERECE el justo, y no hay quien pare mientes; y los píos son recogidos, y no hay quien entienda que delante de la aflicción es recogido el justo.
2 Corintios 5:4 · RV1909
Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo, gemimos agravados; porque no quisiéramos ser desnudados, sino sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.