2 Crónicas 22:4–5 · RV1909
Hizo pues lo malo en ojos de Jehová, como la casa de Achâb; porque después de la muerte de su padre, ellos le aconsejaron para su perdición.
Proverbios 17:14 · RV1909
El que comienza la pendencia es como quien suelta las aguas: deja pues la porfía, antes que se enmarañe.
Proverbios 12:5 · RV1909
Los pensamientos de los justos son rectitud; mas los consejos de los impíos, engaño.
Eclesiastés 2:19 · RV1909
¿Y quién sabe si será sabio, ó necio, el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané, y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad.
Eclesiastés 7:8 · RV1909
Mejor es el fin del negocio que su principio: mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu.
Daniel 6:7 · RV1909
Todos los presidentes del reino, magistrados, gobernadores, grandes, y capitanes, han acordado por consejo promulgar un real edicto, y confirmarlo, que cualquiera que demandare petición de cualquier dios ú hombre en el e…
Santiago 3:14–4:2 · RV1909
Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad:
Eclesiastés 10:16 · RV1909
¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes comen de mañana!
2 Crónicas 10:10–11 · RV1909
Entonces los mancebos que se habían criado con él, le hablaron, diciendo: Así dirás al pueblo que te ha hablado diciendo, Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú descárganos: así les dirás: Lo más menudo mío es más grueso q…
2 Crónicas 22:5 · RV1909
Y él anduvo en los consejos de ellos, y fué á la guerra con Joram hijo de Achâb, rey de Israel, contra Hazael rey de Siria, á Ramoth de Galaad, donde los Siros hirieron á Joram.
2 Crónicas 10:11 · RV1909
Así que, mi padre os cargó de grave yugo, y yo añadiré á vuestro yugo: mi padre os castigó con azotes, y yo con escorpiones.
Santiago 4:1 · RV1909
¿DE dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros?
Santiago 4:2 · RV1909
Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y guerreáis, y no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.