Salmo 50:17 · RV1909
Pues que tú aborreces el castigo, y echas á tu espalda mis palabras?
Ezequiel 23:35 · RV1909
Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto te has olvidado de mí, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva tú también tu suciedad y tus fornicaciones.
Nehemías 9:26 · RV1909
Empero te irritaron, y rebeláronse contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos á ti; é hicieron grandes abominaciones.
2 Crónicas 11:15 · RV1909
Y él se hizo sacerdotes para los altos, y para los demonios, y para los becerros que él había hecho.
1 Reyes 12:28 · RV1909
Y habido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Harto habéis subido á Jerusalem: he aquí tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto.
Éxodo 34:17 · RV1909
No harás dioses de fundición para ti.
1 Corintios 10:22 · RV1909
¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?
Jeremías 7:9–10 · RV1909
¿Hurtando, matando, y adulterando, y jurando falso, é incensando á Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis,
Salmo 115:4–8 · RV1909
Sus ídolos son plata y oro, obra de manos de hombres.
Ezequiel 8:17 · RV1909
Y díjome: ¿No has visto, hijo del hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado la tierra de maldad, y se tornaron á irritarme, he aquí que ponen hedor á mi…
Ezequiel 8:3 · RV1909
Y aquella semejanza extendió la mano, y tomóme por las guedejas de mi cabeza; y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y llevóme en visiones de Dios á Jerusalem, á la entrada de la puerta de adentro que mira hac…
Salmo 78:40 · RV1909
¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, lo enojaron en la soledad!
Jeremías 10:14–16 · RV1909
Todo hombre se embrutece y le falta ciencia; avergüéncese de su vaciadizo todo fundidor: porque mentira es su obra de fundición, y no hay espíritu en ellos;
Isaías 44:9–20 · RV1909
Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos para su confusión son testigos, que ellos ni ven ni entienden.