Isaías 41:24 · RV1909
He aquí que vosotros sois de nada, y vuestras obras de vanidad; abominación el que os escogió.
Jeremías 10:14–15 · RV1909
Todo hombre se embrutece y le falta ciencia; avergüéncese de su vaciadizo todo fundidor: porque mentira es su obra de fundición, y no hay espíritu en ellos;
Salmo 97:7 · RV1909
Avergüéncense todos los que sirven á las imágenes de talla, los que se alaban de los ídolos: los dioses todos á él se encorven.
Isaías 41:29 · RV1909
He aquí, todos iniquidad, y las obras de ellos nada: viento y vanidad son sus vaciadizos.
Habacuc 2:18–20 · RV1909
¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición, que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?
1 Corintios 8:4 · RV1909
Acerca, pues, de las viandas que son sacrificadas á los ídolos, sabemos que el ídolo nada es en el mundo, y que no hay más de un Dios.
Isaías 43:8 · RV1909
Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y á los sordos que tienen oídos.
2 Corintios 4:4 · RV1909
En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
Isaías 44:20 · RV1909
De ceniza se apacienta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma, ni diga: ¿No hay una mentira á mi mano derecha?
Isaías 37:18–20 · RV1909
Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas,
Daniel 11:38 · RV1909
Mas honrará en su lugar al dios Mauzim, dios que sus padres no conocieron: honrarálo con oro, y plata, y piedras preciosas, y con cosas de gran precio.
Efesios 5:8 · RV1909
Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz,
Jeremías 14:22 · RV1909
¿Hay entre las vanidades de las gentes quien haga llover? ¿y darán los cielos lluvias? ¿No eres tú, Jehová, nuestro Dios? en ti pues esperamos; pues tú hiciste todas estas cosas.
Isaías 44:18 · RV1909
No supieron ni entendieron: porque encostrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender.