Proverbios 1:24–28 · RV1909
Por cuanto llamé, y no quisisteis; extendí mi mano, y no hubo quien escuchase;
Jeremías 14:12 · RV1909
Cuando ayunaren, yo no oiré su clamor, y cuando ofrecieren holocausto y ofrenda, no lo aceptaré; antes los consumiré con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia.
Isaías 1:15 · RV1909
Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos: asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré: llenas están de sangre vuestras manos.
Jeremías 11:11 · RV1909
Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán á mí, y no los oiré.
Miqueas 3:4 · RV1909
Entonces clamarán á Jehová y no les responderá; antes esconderá de ellos su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicieron malvadas obras.
Salmo 81:8–12 · RV1909
Oye, pueblo mío, y te protestaré. Israel, si me oyeres,
San Lucas 19:42–44 · RV1909
Diciendo: ¡Oh si también tú conocieses, á lo menos en este tu día, lo que toca á tu paz! mas ahora está encubierto de tus ojos.
Santiago 4:3 · RV1909
Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.
Jeremías 6:16–17 · RV1909
Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.
Proverbios 28:9 · RV1909
El que aparta su oído para no oir la ley, su oración también es abominable.
San Lucas 13:25 · RV1909
Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis á estar fuera, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.
Ezequiel 14:3 · RV1909
Hijo del hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro: ¿acaso he de ser yo verdaderamente consultado por ellos?
San Mateo 25:11–12 · RV1909
Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.
San Lucas 13:34–35 · RV1909
¡Jerusalem, Jerusalem! que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti: ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste!