Apocalipsis 22:5 · RV1909
Y allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de lumbre de antorcha, ni de lumbre de sol: porque el Señor Dios los alumbrará: y reinarán para siempre jamás.
1 Tesalonicenses 5:2 · RV1909
Porque vosotros sabéis bien, que el día del Señor vendrá así como ladrón de noche,
Daniel 12:4 · RV1909
Tú empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: pasarán muchos, y multiplicaráse la ciencia.
Apocalipsis 21:23 · RV1909
Y la ciudad no tenía necesidad de sol, ni de luna, para que resplandezcan en ella: porque la claridad de Dios la iluminó, y el Cordero era su lumbrera.
Isaías 30:26 · RV1909
Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que soldará Jehová la quebradura de su pueblo, y curará la llaga de su herida.
Hechos 15:18 · RV1909
Conocidas son á Dios desde el siglo todas sus obras.
Jeremías 30:7 · RV1909
¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante á él: tiempo de angustia para Jacob; mas de ella será librado.
Marcos 13:32 · RV1909
Empero de aquel día y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.
Salmo 37:18 · RV1909
Conoce Jehová los días de los perfectos: y la heredad de ellos será para siempre.
Isaías 60:19–20 · RV1909
El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará; sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria.
San Mateo 24:36 · RV1909
Empero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.
Hechos 17:31 · RV1909
Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe á todos con haberle levantado de los muertos.
Hechos 1:7 · RV1909
Y les dijo: No toca á vosotros saber los tiempos ó las sazones que el Padre puso en su sola potestad;
Apocalipsis 11:15 · RV1909
Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido á ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo: y reinará para siempre jamás.