San Lucas 8:43–56 · RV1909
Y una mujer, que tenía flujo de sangre hacía ya doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y por ninguno había podido ser curada,
Marcos 6:56 · RV1909
Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponían en las calles á los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido; y todos los que le tocaban quedaban sanos.
San Mateo 14:36 · RV1909
Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que tocaron, quedaron sanos.
Marcos 5:25–43 · RV1909
Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,
Deuteronomio 22:12 · RV1909
Hacerte has flecos en los cuatro cabos de tu manto con que te cubrieres.
Levítico 15:25–33 · RV1909
Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su costumbre, ó cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre; todo el tiempo del flujo de su inmundicia, será inmunda como en lo…
San Mateo 23:5 · RV1909
Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;
Hechos 5:15 · RV1909
Tanto que echaban los enfermos por las calles, y los ponían en camas y en lechos, para que viniendo Pedro, á lo menos su sombra tocase á alguno de ellos.
Números 15:38–39 · RV1909
Habla á los hijos de Israel, y diles que se hagan pezuelos (franjas) en los remates de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada pezuelo de los remates un cordón de cárdeno:
Hechos 19:12 · RV1909
De tal manera que aun se llevaban sobre los enfermos los sudarios y los pañuelos de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salían de ellos.
Marcos 8:22 · RV1909
Y vino á Bethsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.
Marcos 5:28 · RV1909
Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.
Números 15:39 · RV1909
Y serviros ha de pezuelo, para que cuando lo viereis, os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales fornicáis:
San Lucas 8:44 · RV1909
Llegándose por las espaldas, tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre.