Marcos 2:1–12 · RV1909
Y ENTRÓ otra vez en Capernaum después de algunos días, y se oyó que estaba en casa.
San Lucas 5:18–26 · RV1909
Y he aquí unos hombres, que traían sobre un lecho un hombre que estaba paralítico; y buscaban meterle, y ponerle delante de él.
Jeremías 31:33–34 · RV1909
Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo á ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
San Mateo 9:22 · RV1909
Mas Jesús volviéndose, y mirándola, dijo: Confía, hija, tu fe te ha salvado. Y la mujer fué salva desde aquella hora.
San Lucas 7:47–50 · RV1909
Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.
Salmo 32:1–2 · RV1909
Salmo de David: Masquil. BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.
Santiago 2:18 · RV1909
Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
Colosenses 1:12–14 · RV1909
Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la suerte de los santos en luz:
Romanos 4:6–8 · RV1909
Como también David dice ser bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye justicia sin obras,
San Mateo 4:24 · RV1909
Y corría su fama por toda la Siria; y le trajeron todos los que tenían mal: los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos, y los sanó.
Hechos 19:12 · RV1909
De tal manera que aun se llevaban sobre los enfermos los sudarios y los pañuelos de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salían de ellos.
San Mateo 8:10 · RV1909
Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.
San Mateo 8:16 · RV1909
Y como fué ya tarde, trajeron á él muchos endemoniados; y echó los demonios con la palabra, y sanó á todos los enfermos;
Isaías 44:22 · RV1909
Yo deshice como á nube tus rebeliones, y como á niebla tus pecados: tórnate á mí, porque yo te redimí.