1 Tesalonicenses 3:5 · RV1909
Por lo cual, también yo, no esperando más, he enviado á reconocer vuestra fe, no sea que os haya tentado el tentador, y que nuestro trabajo haya sido en vano.
Génesis 3:1–5 · RV1909
EMPERO la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo á la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
Números 11:4–6 · RV1909
Y el vulgo que había en medio tuvo un vivo deseo, y volvieron, y aun lloraron los hijos de Israel, y dijeron: ¡Quién nos diera á comer carne!
Apocalipsis 2:10 · RV1909
No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros á la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré…
San Lucas 22:31–32 · RV1909
Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo;
Salmo 78:17–20 · RV1909
Empero aun tornaron á pecar contra él, enojando en la soledad al Altísimo.
Job 1:9–12 · RV1909
Y respondiendo Satán á Jehová, dijo: ¿Teme Job á Dios de balde?
San Mateo 3:17 · RV1909
Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.
Génesis 25:29–34 · RV1909
Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo cansado,
Job 2:4–7 · RV1909
Y respondiendo Satán dijo á Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.
Apocalipsis 12:9–11 · RV1909
Y fué lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
Hebreos 12:16 · RV1909
Que ninguno sea fornicario, ó profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura.
Éxodo 16:3 · RV1909
Y decíanles los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos á las ollas de las carnes, cuando comíamos pan en hartura; pues nos habéis sacado á este desierto,…
San Mateo 14:33 · RV1909
Entonces los que estaban en el barco, vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.