San Lucas 13:34–35 · RV1909
¡Jerusalem, Jerusalem! que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti: ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste!
Salmo 91:4 · RV1909
Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.
Rut 2:12 · RV1909
Jehová galardone tu obra, y tu remuneración sea llena por Jehová Dios de Israel, que has venido para cubrirte debajo de sus alas.
Deuteronomio 32:11–12 · RV1909
Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas:
Salmo 17:8 · RV1909
Guárdame como lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas,
Nehemías 9:26 · RV1909
Empero te irritaron, y rebeláronse contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos á ti; é hicieron grandes abominaciones.
Proverbios 1:24–31 · RV1909
Por cuanto llamé, y no quisisteis; extendí mi mano, y no hubo quien escuchase;
Jeremías 6:16–17 · RV1909
Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.
Salmo 36:7 · RV1909
¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
Salmo 63:7 · RV1909
Porque has sido mi socorro; y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
Salmo 57:1 · RV1909
Al Músico principal: sobre No destruyas: Michtam de David, cuando huyó de delante de Saúl á la cueva. TEN misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas…
Oseas 11:2 · RV1909
Como los llamaban, así ellos se iban de su presencia; á los Baales sacrificaban, y á las esculturas ofrecían sahumerios.
San Lucas 14:17–20 · RV1909
Y á la hora de la cena envió á su siervo á decir á los convidados: Venid, que ya está todo aparejado.
San Mateo 23:30 · RV1909
Y decís: Si fuéramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas.