Gálatas 5:15 · RV1909
Y si os mordéis y os coméis los unos á los otros, mirad que también no os consumáis los unos á los otros.
Jeremías 17:10 · RV1909
Yo Jehová, que escudriño el corazón, que pruebo los riñones, para dar á cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
San Mateo 9:4 · RV1909
Y viendo Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?
Marcos 3:23–27 · RV1909
Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera á Satanás?
San Lucas 11:17–22 · RV1909
Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.
1 Corintios 2:11 · RV1909
Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
Isaías 9:21 · RV1909
Manasés á Ephraim, y Ephraim á Manasés, y entrambos contra Judá. Ni con todo esto ha cesado su furor, antes todavía extendida su mano.
Salmo 139:2 · RV1909
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.
Hebreos 4:13 · RV1909
Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas á los ojos de aquel á quien tenemos que dar cuenta.
Apocalipsis 16:19 · RV1909
Y la ciudad grande fué partida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del furor de su ira.
Marcos 2:8 · RV1909
Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban así dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?
Apocalipsis 17:16–17 · RV1909
Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán á la ramera, y la harán desolada y desnuda: y comerán sus carnes, y la quemarán con fuego:
Isaías 19:2–3 · RV1909
Y revolveré Egipcios contra Egipcios, y cada uno peleará contra su hermano, cada uno contra su prójimo: ciudad contra ciudad, y reino contra reino.
Juan 2:24–25 · RV1909
Mas el mismo Jesús no se confiaba á sí mismo de ellos, porque él conocía á todos,